LA
BIBLIOTECA DE BABEL
La
biblioteca es un universo de un número infinito, quizá finito de galerías
distribuidas idéntica, y con dos lámparas que emiten luz incesante e
insuficiente; con pozos de ventilación en el medio y, desde cualquier galería
se ven los demás pisos, interminables. He viajado en mi juventud en busca de un
libro, ahora me preparo para morir, yo afirmo que la biblioteca es
interminable. En ella, cada libro contiene letras en su dorso que nada indican
de su contenido, yo quiero rememorar algunas de esas sentencias: Primera, la
biblioteca existe desde siempre; Segunda, son veinticinco los símbolos
ortográficos naturales. Mucho tiempo se pensó que esos libros pertenecían a
lenguas remotas, y es que los bibliotecarios usaban un lenguaje diferente,
algunos pensaron que eran jeroglíficos.
Hace
quinientos años un jefe de hexágono dio con un libro con casi dos hojas de
líneas iguales, antes de un siglo se pudo establecer el dialecto y también el
contenido que permitió que, se identificase la ley fundamental de la
biblioteca: todos los libros tienen espacios, comas, puntos y, veintidós letras
del alfabeto y constató que, en la biblioteca no hay dos libros iguales, los
libros registran todas las posibles combinaciones de los símbolos, todo lo que
se podría expresar, en todos los idiomas, esto produjo profunda felicidad y, la
sensación que habían encontrado solución a todos los problemas, los peregrinos
buscaban allí su vindicación, sin pensar que las posibilidades de encontrarlas
eran cercanas a cero, enloquecían. Luego de saber que allí, inaccesibles había libros preciosos, decidieron que lo
primordial era eliminar las infinitas obras inútiles.
Existe
la superstición del hombre libro: en algún lugar debe haber un libro que sea el
compendio perfecto de los demás, algún bibliotecario lo ha conocido es este el análogo de Dios, muchos fueron en
la búsqueda de él pero, ¿Cómo localizarlo? En eso he consumido mis años. No
puedo combinar unos caracteres que la biblioteca no haya previsto ya, nadie
puede articular una sílaba que allí no esté; la certidumbre de que todo está
escrito nos anula, creo haber nombrado los suicidios cada vez más frecuentes,
sospecho que esta especie está por extinguirse y, la biblioteca perdurará, la biblioteca es ilimitada.
Resumen del texto de Jorge Luis Borges
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